miércoles, 14 de mayo de 2014

Parto Orgásmico el documental y Sobre la función fisiológica natural del útero

"Durante siglos, la mayoría de los úteros han sido espásticos, y por eso los nacimientos han sido dolorosos"
“La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalecerá sobre todas las demás” 
Wilhelm Reich



Frédérick Leboyer - Nacimiento Sin Violencia

"Los niños ven frustradas sus necesidades emocionales, su expresión de la vida emocional, justamente antes de su nacimiento y después de él. Se frustran antes de su nacimiento, por el frío, lo que llamamos anorgonosis, es decir, muerte biológica, útero contraído. (...)
A menos que la medicina, la educación y la higiene social logren instaurar un funcionamiento bio-energético en la masa de la población tal, que el útero no quede contraído, que el embrión crezca en cuerpos en perfecto funcionamiento, que los pezones no queden hundidos y los pechos de las madres se hallen, sexual y bio-energéticamente vivos, nada cambiará... ¡Nada! Ninguna constitución, ningún parlamento, nada podrá impedirlo. Nada, digo. Nada hará que la cosa mejore. No se puede imponer la libertad en los empobrecidos sistemas bio-energéticos de los niños."
Wilhelm Reich


Parto Orgásmico el documental

"Mujeres de la tierra recuperen su parto".

"La naturaleza sensual y sexual del parto no puede negarse".

"Fuimos hechas para tener bebés no entregues tu cuerpo a la medicina".

"Es una experiencia muy sensual, muchas mujeres tienen orgasmos cuando se dan las condiciones adecuadas".

"Es lo mejor del orgasmo, tu sabes lo mejor del orgasmo es esa profunda intimidad, es ese momento de conexión, ese sentimiento exquisito de estremecerse y temblar".

Parte 1


Parte 2


Parte 3


Disclaimer
This documentary  belongs to his owner Orgasmic Birth the goal of sharing information is stricly informative, zero economical profits.
Este documental pertenecen al propietario Orgasmic Birth  el objetico de compartir la información es estrictamente instructiva con cero beneficios económicos.


Sobre la función fisiológica natural del útero

Por Casilda Rodrigáñez Bustos

Dice Frederick Leboyer que lo que hasta ahora se ha conocido como contracciones uterinas adecuadas en realidad son calambres, contracciones altamente patológicas, puesto que el útero debiera distenderse suavemente, con un movimiento ritmico y ondulante a lo largo de sus haces de fibras musculares, de arriba abajo,  y tan suave y tierno como la respiración de una criatura cuando duerme plácidamente. Es, nos asegura Leboyer, el ritmo suave y tierno, y también ciego y todopoderoso del mundo visceral.
De la misma opinión es el obstetra inglés Dick Read (1933) Después de varios años de práctica obstétrica llegó a la conclusión de que el dolor en el parto era algo patológico. Para confirmar esta hipótesis realizó un estudio en aborígenes africanas, concluyendo que el parto natural es indoloro. En su tesis doctoral, Claudio Becerro de Bengoa, del hospital Gregorio Marañón de Madrid asegura que el dogma de parto doloroso, peligroso y penoso, como ha surgido en el transcurso de nuestro desarrollo cultural, crea un miedo de expectación responsable de los dolores y de muchas de las complicaciones que de ellos se derivan. En una entrevista al diario El Pais el Dr. Becerro afirmaba que en las civilizaciones primitivas o tribales en las que no existen divinidades o apenas tiene relevancia la religión, se concibe el parto como algo absolutamente fisiológico y que acontece sin dolor.

El Parto Orgásmico es posible

Juan Merelo-Barberá y el Dr. Serrano Vicens hicieron en el siglo pasado un importantísimo estudio sobre la sexualidad femenina y el orgasmo en el parto, que ha quedado recogido en sus libros; confirmaron la existencia de partos orgásmicos, encontrado que su frecuencia es más alta de lo que podemos imaginar. El Dr. Schebat del Hospital Universitario de Paris, realizó también un estudio encontrando 14 casos en 256 partos.

El ensayista francés del siglo XVI Montaigne, afirmaba había pueblos enteros en donde se desconocía el dolor en el parto. Así mismo Bartolomé de las Casas refería que el parto de las indígenas del Caribe que había conocido, se producía sin dolor. El anatomista francés Ambroise Paré (1575) en su tratado de antomía asegura que el destino de la matriz es gestar y parir con extremo placer; textualmente dice:

La acción y utilidad de la matriz es concebir y engendrar con un placer extremo.
(L'action et utilité de la matrice est de concevoir et engendrer avec un extremê plaisir)

[...] Quizá el gran desarrollo de la sexualidad humana, su gran capacidad orgástica, está relacionada con todo el paquete de transformacipones que se han asociado a la adquisición de la posición bípeda y que dieron lugar a nuestra especie. Porque al adquirir la hembra la posición erecta, y quedar el útero a merced de la fuerza de la gravedad, se hizo necesario un perfeccionamiento específico para el dispositivo de cierre y apertura del útero. No era una característica cualquiera de la especie; sino un cambio imprescindible para no desaparecer. La actividad sexual que supone un parto (que tiene unas bases neuro-endocrino-musculares similares en todas las mamíferas) se tuvo que hacer más intensa: más fibras musculares, más terminaciones nerviosas, más actividad fisiológica (y sexual) para cerrar y para abrir la boca del útero.

Uno de los conocimientos que recuerdo que más me han conmocionado a lo largo de mi vida, fué aquella afirmación de Master y Johnsons, basada en su larga y minuciosa investigación recogida en el Human Sexual Response: se confirma el conocimiento antiguo de que las contracciones rítmicas de las fibras musculares uterinas son un elemento esencial del orgasmo femenino, cualquiera que sea el orígen del mismo.

De alguna manera, las contracciones rítmicas de las fibras musculares uterinas, el latido orgásmico, tenía que tener un sentido, alguna misión en la función del útero de acoger el desarrollo embrionario.

Según la sexóloga francesa Maryse de Choisy, que realizó en la década de los 70 un seguimiento con cuestionario, durante diez años, de la sexualidad de ciento setenta y cinco mujeres, el úteroes el centro del sistema erógeno de la mujer y actúa como una caja de resonancia del placer, Choisy habla de un orgasmo cervico-uterino que por lo general se confunde con el orgasmo vaginal, y que es el más intenso y de mayor placer que se extiende por todo el organismo:

El orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina. Tiene su orígen en el cuello del útero... El orgasmo cérvico-uterino... difiere radicalmente de todos lo otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo sobre todo, en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero.

Asegura que la expresión 'ultravaginales', a veces utilizada para describir los orgasmos profundos e intensos (por ejemplo por Maria Bonaparte), en realidad debe referirse al uterino. Choisy dice: un día las chicas descubren solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas, un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior.

[...] Cuando una mujer empieza a excitarse sexualmente, el útero empieza primero a temblar, como una medusa suspendida en el océano.

 Detalle de pulpo sobre cántaro micénico.
Siglo XIII a.c. Museo Hagios Nikolaos-Kritsa. (1)

Y luego a latir, como un corazón, o como el cuerpo de una rana, como decían nuestras antepasadas,
 Hacilar, Anatolia, alrededor de 6000 a.C (2)

siendo cada latido el orígen de una ola de placer

 (3)

E. Creta, Museo Nilkolaios 1400 a.C (4)

Cuando se recupera en alguna medida la conexión neuromuscular con el útero, su latido se percibe durante el orgasmo, como una ameba que se encoge un poco para enseguida distenderse suavemente, distensión que se siente como un movimiento ameboide; o como el de un pez que se deslizase en el interior de la cavidad vaginal.

Sin embargo, la socialización de las niñas en la inhibición sistemática de las pulsiones sexuales, hace que dichas conexiones neuromusculares no se establezcan, y por eso nos hacemos adultas sin sentir o percibir el útero: es la socialización en la ruptura de la unidad psicosomática entre la conciencia y el útero, que decía Merelo-Barberá. Por eso, por lo general, o por lo menos en los primeros orgasmos de nuestras vidas, solo percibimos el propio latido del órgano propulsor del placer. Es como si sintiéramos el calor de un radiador pero el radiador quedara fuera del alcance de nuestra percepción sensorial. En cambio hay unos versos mesopotámicos del tercer milenio a.C. que mencionan a Ninsurga, una gran madre que contrae la matriz y desencadena el parto, poniendo así de manifiesto la existencia de esa conexión con el útero que tenemos perdida.

¡Como se entiende ahora el triple mandato encadenado de Yavé: el hombre te dominará, pondré enemistad entre ti y la serpiente (la representante en la antiguedad de la sexualidad de la mujer) y parirás con dolor! Verdadero cimiento de la civilización patriarcal.

Tras varios milenios de socialización en el triple mandato, cuando se aborda científicamente la sexualidad de la mujer, lo que se hace en realidad es abordar la sexualidad de una mujer que desde generaciones ya no vive según su deseo, y que se socializa en una desconexión corporal, con el útero espástico. Entonces se toma la devastación como lo originario -¡como siempre!- y se define una sexualidad femenina que va del clítoris a la vagina, y se habla de orgasmo clitoridiano y de orgasmo vaginal.

Sin embargo, en la antiguedad se conocía perfectamente la función sexual y erógena del útero; un ejemplo: en los tratados de sexualidad tántrica, el 'yoni' se suele traducir por vagina, aunque en sánscrito quiere decir literalmente útero. No pudiendo, o no queriendo entender qué pinta el útero en la sexualidad femenina, se inventan la traducción de 'yoni' por vagina y nos presentan los dos órganos sexuales, el masculino, el 'lingam' (el pene) y el femenino, el 'yoni', la vagina. No cabe mejor representación de la castración patriarcal de la mujer que la traducción de 'yoni' por vagina.

Como dice Choisy, la vagina es el canal que conduce al verdadero órgano sexual de la mujer, el útero, que una vez desconectado de la conciencia, desaparece, se invisibiliza porque era y sigue siendo 'políticamente incorrecto'.
El movimiento del útero está reflejado en los primeros tratados sobre medicina de los antiguos griegos, lo que sirvió para después hablar peyorativamente de un animal que se mueve dentro de la mujer, con una voracidad insaciable, animal dentro de otro animal; animales que en otro tiempo tenían un significado erótico, como la serpiente, la medusa, el pulpo, etc., se van convirtiendo simbólicamente en sucesivos monstruos, a medida que la sexualidad de la mujer se demoniza, se convierte en lascivia, y se consolida el orden sexual falocrático del patriarcado.

Como el monstruo en el que se convierte la sabia Pitón de Delfos en nuestro Renacimiento:

Apolo mata a la serpiente Pitón - Cornelio de Vos
Museo del Prado (según boceto de Rubens) (5)


 (6)

Llama la atención la monstruosidad y lascivia en la expresión del animal, las piernas abiertas y las tetas en el abdómen. De este cuadro se ha dicho que representa el orígen de la civilización occidental.

El movimiento del útero también queda implicitamente reconocido en el concepto de 'histeria' (que viene de 'hystera' útero en griego)con el que se calificaba, y que consistía en que el útero se quedaba inmovilizado y contraído en la parte superior de la cavidad pélvica: de ahí el nombre de 'histeria' dado a la frigidez.

Según refiere Dorio Sagan, los griegos aplicaban entonces a las mujeres sustancias picantes y de fuerte olor para provocar convulsiones que hicieran reaccionar el útero contraído. Así pues, los griegos tenían identificada la frigidez sexual con el útero contraído.

Reich, unos siglos después, también identifica anorgonosis, muerte biológica, y útero contraído (...). Como también lo hacen Masters y Johnsons, por el camino inverso, al asegurar que se producen contracciones rítmicas de las fibras musculares uterinas en el orgasmo femenino sea cual sea el origen del mismo.
Ambroise Paré dice concretamente que el deseo y el placer comienzan cuando el útero empieza a temblar (utiliza los verbos franceses 'titiller' y 'frétiller'). Dice textualmente que los juegos amorosos previos a la cópula son necesarios... hasta que ella se embargue de deseos del macho, lo que sucede en el momento en que su matriz le tiembla. (Tant qu'elle soit éprise des désirs du mâle qui est lorsque sa matrice lui frétille).

El temblor del útero siempre es el comienzo de una excitación sexual. Es como un latido muy tenue y muy seguido, pero sostenido, que toma la forma de temblor en vez del oleaje, lo mismo que la superficie del mar, que incluso cuando está más calmado, tiembla, y cuando empieza a soplar la brisa, el temblor va haciéndose pequeñas olas, y luego con el fuerte viento, se hacen las olas mas grandes. [...]

Como dice Reich, hay una gran diferencia entre ser gestad@s en un útero distendido, dentro de un cuerpo relajado por el placer, y ser gestad@s en un útero contraído, dentro de un cuerpo acorazado.

No sólo el parto y la lactancia, también la gestación es una actividad sexual. Master y Johnsons también cuentan que habían registrado, tras un estudio realizado en 100 casos de mujeres embarazadas, una intensificación  de la erogeneidad de las áreas genitales (los pechos se vuelven más sensibles y constituyen una fuente de placer) Y añaden también que algunas mujeres que anteriormente no habían conseguido tener ningún orgasmo, durante este período lo consiguen fácilmente.

El estado normal de la mujer es tener el útero relajado y suelto, que se mueve rítmicamente y no con espasmos o contracciones violentas.

Maryse de Choisy en las conclusiones de su estudio, habla de un orgasmo que llama 'no paroxísmico', es decir, sin acmés. Es un temblor del útero tan intenso que despliega toda la carga libidinal sin necesidad de acmés. La diferencia entre el temblor de un estado pre-orgásmico y el temblor de un orgasmo no paroxísmico está en que en el primero la mujer desea que el temblor avance hacia el oleaje para sentirse satisfecha; mientras que el segundo es satisfactorio plenamente por sí mismo, y la mujer no desea más. Es como si ya toda la líbido se hubiera descargado. En la antiguedad a las amazonas también se las llamaba medusas, por su opción sexual autoerótica. Vivir con el útero en temblor permanente es algo que se puede identificar bastante con el Paraíso o lo que es lo mismo, con los Jardines neolíticos del Edén o de las Hespérides. [...]

Niles Newton para probar que el parto es una acto sexual, en su libro Maternal emotions, presenta un cuadro comparativo entre las transformaciones histológicas del útero y otas observaciones de la mujer durante el parto descritas por Dick Read por un lado, y las descritas por Kinsey durante la excitación sexual en otras relaciones sexuales reconocidas como tales, por otro.
También hay que recordar otra prueba que tenemos del parto como acto sexual: la llamada hormona del amor, la oxitocina, que tiene un papel oxitócico, corroborado por los receptores de oxitocina existentes en las fibras musculares uterina; de hecho para inducir artificialmente un parto se utiliza oxitocina sintética. (...). El hecho que sea la hormona del amor, la oxitocina, la que pone en marcha el sistema neruo-endocrino-muscular del parto, es otra prueba de que la fisiología natural del parto comportaría el placer y no el dolor. De hecho la medicina no ha encontrado otra cosa más que la oxitocina sintética para inducir un parto. Ahora bien, la oxitocina natural se segrega de forma pulsátil, ritmicamente, como el latido del placer; en cambio la oxitocina artificial inyectada en vena llega en tromba al útero y produce las 'brutales' contracciones de los haces musculares en bloque. Y como dice Leboyer, estas contracciones son interminables, porque no ayudan a relajar el cervix; el espasmo del útero 'no afloja la garra', o lo hace muy lentamente, a costa de muchísimas de esas contracciones brutales. Por eso, cuando se induce un parto, la probabilidad de que acabe en cesárea, es muy alta.
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Artículo extracto, no completo del libro Pariremos Con Placer de Casilda Rodrigáñez Bustos. El artículo completo pág. 11-24.
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Este artículo concatena con el artículo El Parto es una cuestion de Control y Poder en mi otro blog Crianza y Sociedad

Notas:
- (1), (2), (3), (4), (5), (6) foto-imágenes tomadas del libro 'Pariremos con Placer' de Casilda Rodrigáñez Bustos
- El texto en azul es resaltado por la autora de este blog.
- Sitio web de la autora: Casilda Rodrigáñez Bustos
- Se han obviado los números-referencias bibliográficas, remitirse al libro para descripciones completas.

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