lunes, 21 de abril de 2014

Funcionamiento del Cerebro, Memoria Emocional, Cortisol y Estrés



Extracto del curso inicialmente desarrollado para jóvenes que aun no son padres. El curso estuvo durante un tiempo en línea gratuito pero fué desactivado por razones que desconozco, he rescatado la parte del cerebro, el compartir por aquí tiene como único objetivo informativo e instructivo.

Traducido del francés al español por Marisol Paredes



Las células del cerebro

El cerebro está formado de neuronas (células de cerebro) y cada neurona tiene tres partes:
1.- El cuerpo de la célula
2.- Un axón 
3.- Una dendrita

La información en el cerebro viaja de una neurona a otra por medio de los axónes y las dendritas. Cada célula recibe la información de las otras neuronas. Cuando una neurona recibe suficiente información al mismo tiempo, esta emite una carga eléctrica que baja hasta el axón. Aún si una neurona normalmente tiene solo un axón, esta tiene varias ramas lo cuál le permite llegar a otras neuronas. Cuando la descarga eléctrica llega al final del axón, se suelta una sustancia química llamada neurotransmisor.

El neurotransmisor se extiende del extremo del axón a la dendrita de una neurona vecina y contribuye a la emisión de la descarga eléctrica en esta nueva neurona. El espacio entre el axón terminal de una célula y su vecino se llama sinapsis. Para tener una idea de cuan complejo es el cerebro, se han identificado cerca de 250 neurotransmisores y cada uno de ellos tiene un función diferente.



Rutas de comunicación en el cerebro

Para cuando el bebé nazca y para cuando tenga todas las células de su cerebro, ya tendrá un billón de más. Pero lo que hace que el cerebro funcione son las conexiones en su cerebro. Los trillones de conexiones que hacen las neuronas en el cerebro pueden parecer ensamblar una red extremadamente compleja. Sin embargo, existen patrones muy claros de las interacciones entre las neuronas y varias áreas del cerebro.


 
El cerebro un súper ordenador

Como hemos visto, es la sinapsis, el espacio entre las células es lo que permite a las células del cerebro comunicarse entre ellas. Nuestro cerebro funciona de esta manera debido a las conexiones entre las diferentes neuronas. Estas conexiones se hacen por neurotransmisores particulares que atraviesan la sinapsis haciendo un camino hacia la otra neurona.

Es realmente maravilloso, increíble, es difícil imaginar la inmensa complejidad de estas células cerebrales que trabajan juntas. La computadora mas grande y mas compleja y más rápida del mundo es un pequeño juguete si lo comparamos al número de datos que son tratados en nuestro cerebro cada día.

El doctor Richar Restak un neurocientífico dio un ejemplo de cuan complicado son los circuitos en el cerebro humano. El comparó el funcionamiento del cerebro con un electricista conectando los cables eléctricos y haciendo una conexión por segundo, trabajando las 24 horas del día. El necesitaría mas de 30 millones de años para terminar el trabajo!.



Un ejemplo de una conexión permanente del cerebro en la infancia

Al inicio, hay muchas mas conexiones que son necesarias entre las células nerviosas. El cerebro “reduce” o elimina estas conexiones que no se utilizan frecuentemente. Imaginemos un mapa que muestre muchísimas rutas, con el tiempo se verá que las rutas que no se utilizan frecuentemente desaparecen y aquellas que son mucho mas utilizadas se vuelven muy grandes autorutas.

Este es el proceso de aprendizaje, el permite al cerebro desarrollar las vías que se utilizan más frecuentemente, llegando a ser mucho mas fuertes que otras que no fueron utilizadas. Si un bebé experimenta mucho estrés entonces el bebé desarrolla diferentes vías que un bebé quien no experimenta el estrés sino un cuidado amoroso.

La obra clásica del Dr. H.F. Harlow con los monos es un ejemplo de ciertas vías en el cerebro que llegan a estar permanentemente conectadas o dañadas de manera permanente a causa del medio ambiente al cual es expuesto el cerebro.

Los bebés monos que son separados de su madre (y de cualquier otro mono) al nacer y que son alimentados por una madre substituta de alambre recubiertas de ropa, fueron privados de un intercambio emocional mutuo con su madre mona. Aunque los pequeños monos recibían la nutrición adecuada, las vías o caminos de las neuronas que se forman por la comunicación social no fueron estimuladas, como resultado, cuando crecieron los monos bebé “criados” por una madre substituta de alambres cubierta de ropa, fueron monos perturbados e indiferentes y tuvieron dificultades para relacionarse con los otros monos. Esta dificultad de crear lazos de manera natural con los otros monos continuó durante toda su vida.


Memoria Emocional





Aprendiendo y recordando lo temores

Las partes básicas del cerebro que son importantes para nuestro aprendizaje son el cortex cerebral (corteza cerebral), el tálamo, la amígdala, hipocampo y la glándula suprarrenal. Palabras que suenan extrañas ¿no es cierto?, pero como se verá, no es difícil de aprender que hacen estas partes y cuanto afectan nuestras vidas.

El cortex cerebral es la parte externa del cerebro y es allí donde se realiza el acto de pensar. El tálamo recibe todas las entradas sensoriales que provienen de los ojos, los oídos, nariz y el sentido del tacto y del movimiento. Todo lo que necesitamos conocer ahora es acerca de la amígdala y el hipocampo, a que se parece. La amígdala tiene la figura de una almendra, el hipocampo tiene la forma de un caballo de mar (hipocampo). El tálamo, amígdala y el hipocampo están todos dentro al fondo en el centro cerebral y controla funciones muy primitivas tales como las reacciones al temor.

La glándula suprarrenal (ó glándula adrenal) tiene su nombre por ser próximo del hígado. Esta glándula tiene una parte central que produce adrenalina y una capa externa que produce cortisol. Todas estas partes trabajan de la misma manera en todos los humanos, al igual que en los peces, los gansos, gatos y en muchas otras especies de animales para protegerse del peligro.




Recuerdos conscientes e inconscientes

Cada vez que se experimenta algo atemorizante o espantoso, esto es registrado como un recuerdo consciente en el hipocampo (1) y en las áreas corticales relacionadas al cerebro (2).

Al mismo tiempo esto se registra como un recuerdo inconsciente en la amígdala (A) y en sus partes relacionadas, una de ellas es la glándula suprarrenal. (B).

Estos dos sistemas de almacenamiento de memoria, el consciente y el inconsciente trabajan juntos al almacenar información acerca de esta experiencia.

Más tarde, cuando la misma situación u otra similar que causó la primera experiencia atemorizante, sucede de nuevo, por ejemplo, el ser golpeado, ser gritado, herido, descuidado o abusado, cada uno de los dos sistemas de almacenamiento de memoria pueden recuperar estos recuerdos.

La parte consciente de la memoria almacenada en el hipocampo y áreas relacionadas al cortex cerebral estarán constituídos de recuerdos de la experiencia atemorizante.

La parte inconsciente de la memoria, almacenado en la amígdala y sus conexiones relacionadas (una de ellas es la glándula suprarrenal), no tiene recuerdos conscientes. Esto surgirá o se mostrará solamente como una respuesta del cuerpo que está preparado para el peligro. Esta respuesta viene de la adrenalina que es liberada por la glándula suprarrenal. Esta sustancia llega muy rápidamente a la sangre y prepara todas las partes del cuerpo para una rápida lucha o huída, al mismo tiempo que produce sentimientos de ansiedad y temor.




El camino mas corto y mas largo hacia la amígdala

Las informaciones sensoriales llegan a la amígdala (A) por medio de una vía directa desde el tálamo (C) el camino mas corto. Pero también va desde el tálamo hasta el cortex (2) y luego hacia la amígdala (A), es decir por el camino o la vía mas larga.

La ruta directa desde el tálamo hacia la amígdala es más corto y permite una ruta de transmisión más rápida que la ruta desde el tálamo hasta el cortex cerebral y retorno a la amígdala. Sin embargo, a causa de evitar el cortex cerebral por el camino directo, no se puede beneficiar de los procesos de pensamientos que pasan a través del cortex cerebral.

Como resultado, el camino corto solo puede proveer a la amígdala de una representación ordinaria de los estímulos. Esta es una ruta del proceso muy rápida pero incompleta. La ruta directa nos permite empezar a responder a los estímulos potencialmente peligrosos antes que conozcamos totalmente que es el estímulo. Esto es muy útil en situaciones muy peligrosas.




Un ejemplo real de la vida: en un niño

Cuando una visión o un sonido señala una asociación dolorosa o fuertemente negativa tales como la entrada del papá en el dormitorio en la noche seguido de una violación sexual, la amígdala no esperará necesariamente para el análisis mediante la parte pensante del cerebro (el cortex). Al escuchar el paso del padre que ingresa a la habitación, el cuerpo se llena de adrenalina. Cuanto mas dolorosa haya sido la experiencia original, más fácil y más rápida será la alarma de respuesta. El ingreso de cualquier hombre en la habitación en cualquier momento puede activar la respuesta.

Este tipo de experiencia espantosa, si ha ocurrido bastante frecuente y muy intensamente podría robar a un niño la habilidad de aprender normalmente. Esto sucede porque el cerebro realiza muchas conexiones para detectar cualquier signo de una situación calificada de peligrosa que podría empezar a ocurrir nuevamente. Haciendo esto, hay una disminución de las vías en el cerebro que están disponibles para las experiencias normales de aprendizaje.



Un ejemplo real de la vida: en un adulto

Un excursionista camina a través del bosque, repentinamente percibe una serpiente enrollado detrás de un tronco en el camino. Los mensajes van desde sus ojos hacia el tálamo. El tálamo pasa la información cruda directamente a la amígdala. Esta ruta corta permite una respuesta muy rápida al posible peligro de un objeto curvo, delgado, el cuál podría ser una culebra, o podría ser simplemente un palo o cualquier otro objeto inofensivo.

Mientras tanto, el tálamo también envía la información al cortex. El cortex se pone luego a crear una representación detallada y exacta del estimulo. La conclusión de este pensamiento cortical enseguida se envía igualmente a la amígdala. El camino cortical da a la amígdala una representación más exacta que el camino directo hacia la amígdala desde el tálamo. Pero esto toma más tiempo para que la información llegue hasta la amígdala por medio del cortex.

En situaciones de peligro, es muy útil ser capaz de responder rápidamente. El tiempo que se ahorra por la amígdala al actuar con la información desde el tálamo en lugar de esperar una reacción del cortex, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Es mejor tratar un trozo de madera como una serpiente que no responder a una posible serpiente. Si hubiera sido una serpiente venenosa y la información de la persona le vino solo del camino más lento, el se hubiera movido demasiado tarde. El resultado hubiera sido una mordida venenosa.



Imágenes que quedan toda la vida

Nosotros tenemos sistemas separados para formar recuerdos emocionales inconscientes y recuerdos emocionales conscientes.

Los investigadores han estudiado niños quienes habían experimentado situaciones atemorizantes a partir del nacimiento hasta los 34 meses. Los niños no tenían recuerdos conscientes de estas experiencias pero se sabía que ellos los tuvieron. La prueba venía de sus padres u otros testigos de los eventos. Lo más interesante es que cuando a los niños se les presentó situaciones similares a su anterior experiencia espantosa ellos reaccionaron sin pensar.

Por ejemplo, si ellos habían sido mordidos por un enorme perro a un año de edad, al mostrarles un enorme perro cuando tenían cuatro años podría atemorizarlos terriblemente mucho peor que a un niño que no había tenído una experiencia temprana con un perro grande. Ellos no tenían recuerdos o memoria consciente de la anterior mordida, sin embargo, retenían el recuerdo del ataque y su reacción natural era de temor ante esta situación.

Los investigadores creen que los eventos atemorizantes, especialmente aquellos que se experimentan en pequeña edad, crean imágenes que quedan ancladas durante toda la vida. Un investigador habría dicho: “la calidad del medio ambiente y el tipo de experiencias que los niños vivan puede afectar la estructura del cerebro y la manera como funciona cada parte del cerebro”. Estos efectos sobre el cerebro pueden ser tan fuertes que no podrían cambiar después de los 5 años de edad”.


Cortisol y Estrés

 
Los efectos del estrés

Cuando las personas u otros animales son expuestos a situaciones estresantes, una hormona llamada cortisol se segrega en el flujo sanguíneo desde la capa externa de la glándula suprarrenal. El cortisol ayuda al cuerpo a construir sus recursos de energía afin de hacer frente a las situaciones estresantes.

La amígdala es importante en el control de liberación de cortisol. Cuando la amígdala detecta el peligro, envía mensajes a la glándula suprarrenal lo cuál resulta en la liberación de cortisol (al igual que de la adrenalina). El cortisol fluye a través de la sangre dentro de todas las partes del cuerpo y del cerebro.



Apúrate” dice la amígdala, “Despacio” dice el hipocampo

Hace ya un tiempo que se ha probado que el hipocampo es parte de un sistema de control que ayuda a controlar la cantidad de cortisol que se libera. Cuando el cortisol llega al hipocampo, envía mensajes hacia la glándula suprarrenal para parar la producción de cortisol.

En una situación estresante, la amígdala dice constantemente “más cortisol” y el hipocampo dice constantemente “menos cortisol”. De esta manera la cantidad de la hormona del estrés cortisol en la sangre iguala a la demanda proveniente de esta situación estresante.



El estrés contínuo es dañino

Lamentablemente, si el estrés dura demasiado tiempo, el hipocampo puede dañarse por exceso de  cortisol . Debido a este daño el cerebro no es capaz de continuar enviando mensajes a la glándula suprarrenal para parar la liberación de mas cortisol. Además, el daño impide al hipocampo de hacer sus otras tareas habituales, como por ejemplo el de guardar ciertas memorias o recuerdos conscientes.

Bruce McEwen, un líder en el estudio del estrés, ha mostrado que con un estrés severo y prolongado, suceden cambios irreversibles en el hipocampo, incluso las células en el hipocampo mueren. Cuando esto sucede, los recuerdos pueden perderse para siempre.

Hay una condición que se llama la enfermedad de Cushing en la cuál los tumores de la glándula suprarrenal originan la secreción en exceso de cortisol. Estas personas han sido conocidas desde hace mucho tiempo por tener problemas de memoria. Los estudios recientes usando fotografías a Resonancia Magnética (MRI) también han mostrado que el hipocampo es mas pequeño en personas con esta enfermedad.


 
Las experiencias precoces  traumáticas  y mas tarde el comportamiento adulto: la conexión olvidada

La memoria consciente, como se ha visto, es almacenado en el hipocampo y sus regiones de influencia en el cerebro. La memoria inconsciente es enterrada en la amígdala y sus regiones de influencia. Sabemos que la amígdala se desarrolla primero y que el hipocampo no está totalmente desarrollado hasta que el bebé tiene alrededor de 2 años de edad. No es difícil ver donde se almacenan, los efectos de las experiencias traumáticas antes de los dos años.

De esta manera, los recuerdos traumáticos, debido a que solo son guardados en la amígdala pueden ser sentidos como respuestas del cuerpo al temor y se sienten intensamente, pero no pueden ser recordados. Ahora sabemos también, que si el hipocampo es dañado mas tarde en la vida por los altos niveles de cortisol, las memorias o recuerdos conscientes pueden ser afectados.

El estrés y la amígdala

Tanto como se conoce hasta ahora, el estrés no interfiere con el trabajo de la amígdala. Es posible que una persona podría tener un recuerdo consciente muy pobre de una experiencia traumática, pero a la vez tiene una memoria o recuerdo emocional inconsciente muy potente. Esto sucede cuando la amígdala ha sido condicionada por experiencias espantosas.

A causa de los otros efectos del estrés en el cerebro, es muy difícil e imposible quitar o disminuir la fuerza de estos temores no recordados. En otras palabras, estas fuentes inconscientes de intensa ansiedad y angustia pueden ejercer sus efectos invisibles y dañinos durante toda la vida de una persona. Este es el triste factor para aquellos quienes tuvieron la lamentable desgracia de experimentar demasiado temor y estrés cuando eran muy pequeños.

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Este artículo concatena con los artículos Nuevas investigaciones sobre el cerebro, Como el cerebro en crecimiento puede ser dañado,  que son partes constitutivas de la misma sección: El Cerebro.
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Toda la información compartida, incluídas las imágenes pertenecen al propietario del curso Empathic Parenting

El mencionado curso estuvo disponible gratuito en línea, desconozco la fecha de su desactivación. El motivo de compartir la información es unicamente instructivo y no tiene fines ni objetivos económicos.

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