martes, 23 de octubre de 2007

Un cambio reciente de una práctica antigua

La crueldad hacia los niños

Todas las noches millones de padres se comprometen en una actividad espeluznante que se le podría calificar de cruel, ubican a su hijo que solo tiene algunos meses en una cuna, dejan la habitación e ignoran sus llantos a propósito. El niño puede llorar por 20 minutos o media hora antes que uno de los dos padres decide volver al dormitorio.

En este momento, el niño algunas veces es acariciado pero no lo toman en sus brazos y el padre deja rápidamente la habitación. Seguidamente el niño se pone a llorar nuevamente.

Eventualmente el niño se duerme, pero el ritual vuelve a comenzar cuando el niño se despierta durante la noche. La misma cosa sucede la noche siguiente, salvo que en este momento, el padre espera cinco minutos más antes de ir a acariciar un poco a su niño. Esto sucede durante una semana, dos semanas y puede ser hasta un mes, si todo sucede bien, llegará el día cuando el niño podrá quedarse dormido sin llorar y gritar y podrá pasar toda la noche sin ser alimentado.

Los planes de nuestra Madre Naturaleza

Para nuestra especie, la cosa mas natural para un niño es dormir cerca de su madre durante los primeros años de su vida. De hecho es la norma en las sociedades con los medio ambientes sociales parecidos al nuestro. Las madres alimentan a su hijo, frecuentemente hasta que se duerman y hacen lo mismo según sea la necesidad durante la noche. Uno podría creer que eso demanda muchísimo tiempo pero realmente no es el caso, cuando el bebé se pone a llorar, la madre tiene el reflejo de comenzar a alimentarlo y lo hace prácticamente sin despertarse, si se despierta realmente se quedará dormida rápidamente, probablemente al igual que el niño.

Una noche de 11 horas sin comer no es normal para un niño de 5 meses, se tiene la prueba si se mira la naturaleza de la leche misma, es fina y aguada, lo que es típico en las especies que alimentan frecuentemente a sus pequeños. Y en fin si se ve a la madre se verá que si ella descuida de alimentar a su hijo la noche, ella corre el riesgo de tener dolores por saturaciones en el pecho y aún infecciones mamarias.


Nuestra obsesión de independencia

En las sociedades occidentales, estamos demasiado acondicionados a alentar la independencia de los bebés y de los niños pequeños. Nuestra actitud es la de cree que si uno no los empuja muy pronto en la vida, ellos no serán jamás independientes y que esto alimentará a sus necesidades emocionales es decir que querrán manipularnos, a controlarnos.

Pero en realidad no hay nada de anormal o malsano de ver a un niño querer estar constantemente al lado de su madre durante los primeros años de su vida. Si uno se detiene y lo considera inicialmente como un nuevo bebé y más tarde como un niño que crece, que experimenta la vida, uno se dará cuenta que su mayor necesidad es la de sentirse tranquilizado por su madre, lo cuál no es sorprendente. El joven bebé ha pasado 9 meses en el confort de útero de su madre, con el latido de corazón reconfortante y su voz dulce para tranquilizarlo. Es difícil para el de ajustarse a su nuevo medio externo que es perfectamente misterioso y frecuentemente atemorizante, todo esto toma un tiempo, el bebé necesita una completa seguridad y protección durante este proceso.

Dejamos a los adultos solos cuando lloran?

Dormir con su hijo es una excelente manera de colmar sus necesidades de sentirse tranquilizado gracias a un contacto físico. La noche puede ser un período de soledad muy espantoso para los bebés y niños pequeños. Nosotros los adultos probablemente hemos olvidado todo lo que nos pasaba por la cabeza cuando éramos pequeñitos, es un poco similar a cuando los padres se sienten perdidos cuando su pareja no está en la cama su lado, ellos están habituados a pegarse a un cuerpo calido, pero a pesar de ello, por alguna razón uno se espera a que los bebés no tengan estas mismas necesidades.

Se debe dejar a los niños la ocasión de despegarse de sus padres y de adquirir de manera natural una madurez emocional y una independencia, acelerar este proceso puede hacer que el niño se vuelva inseguro y comprenda que sus necesidades fundamentales no pueden ser satisfechas. Los niños pequeños aparecerán a la superficie como si pudieran afrontar cualquier nivel de inseguridad y aún de descuido al cuál son expuestos, de allí es que viene el hecho que muchísimos padres creen que pueden dejar a sus bebés llorar solos sin atenderlos y que esto no les hace ningún daño.


Los problemas futuros que no se ven

Sin embargo, hay un costo o consecuencia a esta falta de proximidad, de desarrollo de confianza y de seguridad en estos años cruciales de la infancia. Las consecuencias pueden ser sutiles y no se notarán inmediatamente, pero ello no quiere decir que no existan. Solo tenemos que mirar las relaciones entre las personas (o falta de relaciones entre las personas) y podremos ver fácilmente como adultos, que eso no es como debería ser.

Con todas nuestras inseguridades, nuestra falta de confianza en nosotros mismos, la crueldad y violencia hacia los otros, la incapacidad de mantener relaciones estables, nuestro materialismo desenfrenado, enfermedades mentales y depresiones, la tasa creciente y elevada de suicidios (solo para nombrar algunos), comenzamos a darnos cuenta que la mayoría de adultos tienen tantas dificultades en diversas circunstancias respecto al amor, la confianza, la aceptación y la seguridad emocional.


(http://www.empathicparenting.org/

Traducido por MPS)

1 comentario:

artemis dijo...

muy interesante el articulo, gracias